La Ciudad de México puede convertirse en una Smart City como las que ya existen en Europa... pero antes la megalópolis del país debe resolver varios retos como movilidad, infraestructura, medio ambiente, seguridad, abastecimiento y detalles como que el camión de la basura pase todos los días a los domicilios.

En las ciudades Smart hay una combinación ganadora: ciudades con infraestructura y servicios públicos tradicionales que hacen mancuerna con la hiperconectividad de las personas a través de teléfonos inteligentes que ponen a la mano los servicios necesarios para facilitar la vida.

Una Smart City es a lo que debe aspirar la Ciudad de México hacia el futuro cercano.

¿Cómo definir una Smart City? A gran escala, puede resumirse como que su población es en su mayoría de la generación millennial, usa su teléfono móvil para trámites y servicios diversos, ve Netflix o se hospeda en Airbnb, trabaja en esquemas flexibles de horario y lugar como freelancer y con un estatus social desvinculado de a propiedad.

En síntesis: una Smart City es el conjunto de la eficiencia de procesos urbanos y una economía colaborativa soportada por aplicaciones celulares y una monitorización de la ciudad en tiempo real.